T. Bolsos de mármol

24 junio 2007


Argel, 1er día del verano de 2007.

Querido M.,

Siempre fui un admirador tuyo y hoy me he vuelto a acordar de ti.

Tu presencia llenaba los inmensos vacíos que había en el sector, y que hoy sigue habiendo. Tus veladas de fagioli y Montecristo en el Paper Moon son parte de la historia de Toscana, y de mi propia vida.
Tu huella es indeleble.

Lo arreglaste todo y te fuiste. Por bulerías.
Te echo de menos. Te echamos de menos.

La luna se está peinando
en los espejos del río
y un toro la está mirando
entre la zarza escondío.

Cuando llega la alegre mañana
y la luna se escapa del río
el torito se mete en el agua,
envistiéndole al ver que se ha ido.

Y ese toro enamorado de la luna
que abandona por las noches la mana,
es pintado de amapola y de aceituna
y le puso campanero el mayoral.

Los romeros de los montes le besan la frente,
las estrellas de los cielos le bañan de plata
y el torito que es bravío y de casta valiente
abanicos de colores parecen sus patas.

¡Mola vivir!

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