Sobre Mandarina Duck y el pato mandarín
18 julio 2011Colonia, 17 de julio. Son las 22:44 en la barra del bar del decadente hotel Cristall. El gin tonic está asqueroso.
Suena el WhatsApp.
“Ja som coreans!!!”
Ya somos coreanos!!!
Cuando en 1977 Paolo Trento y Pietro Mannato fundan Plastimoda y crean la icónica Utility, poco se imaginan que el nombre que darán a su marca será premonitorio.

Empecemos por el principio.
Dice la leyenda que cuando se creó la Utility se bautizó a la marca con el nombre de Mandarina Duck, nombre en inglés del pato mandarín (Aix galericulata) por su colorido aspecto, por la impermeabilidad de su plumaje y por su condición de migratorio. El pato mandarín, como el docto lector de esta humilde bitácora sabe (y el menos docto ha deducido), es originario de China (más concretamente, del río Ussuri, en la frontera con Siberia).
Dice también la leyenda que los empleados de Plastimoda jamás comen pato, especialmente en presencia de otro empleado de la firma. La leyenda no hace mención a las mandarinas, al menos, que yo sepa.
En 1977, nadie vaticinaba que aquella China que pocos años atrás, en plena la Revolución Cultural ¡ja! ejecutaba intelectuales poco convencidos de las incuestionables maravillas del comunismo maoista que imperaba allí por aquellos entonces, acabaría convirtiéndose en paradigma del capitalismo, en la fabrica del mundo en general y en la de Mandarina Duck en particular.
Así pues, sobre el 2000, por aquellos curiosos avatares del destino resulto ser que quien fabricaba los famosos Bolsos Mandarina Duck, hablaba en mandarín. Ves per on!
‘Desterrado’ el señor Mannato (cita requerida) a nuestro bien conocido imperio del ladrillo, se queda el señor Trento* como amo y señor del chiringuito. Paolo Trento, listo y amante de los ceros en la cuenta corriente como es, en 2008 vende susodicho garito a Mariella Burani Fashion Group los cuales, antes de su quiebra y consecuente intervención por parte del Estado italiano, también venden una importante participación a la sociedad británica de capital riesgo 3i.
Tres años ha durado este periplo de ampliaciones de capital, fusiones, splits, intervenciones y más ampliaciones para finalmente acabar sin una lira en caja y colgando otra vez el cartel de ‘FOR SALE’.
Es ahí donde el círculo se cierra: a partir de ahora, los Bolsos de MD no solo hablan en mandarín sino que el migratorio ánade vuelve a su Asia natal, muy cerca de donde se le vio nacer. Esta vez, Mandarina Duck ha sido adquirida por la sociedad coreana E-Land.
¿Qué que me parece?
Nunca acierto pero bueno… hubiese preferido que MD hubiese sido adquirida por LVMH, como DKNY o Marc by Marc Jacobs.
Además, recientemente he comprado mi primer objeto coreano, una TV Samsung: no es ni de lejos la Kuro de Pioneer pero cuesta mucho menos, no es del todo fea, aparece en Wallpaper y, además, tiene Internet, FullHD, HDMI, ionizador, polinizador, gafas 3D, expendedor de palillos y creo que Blue Ray. Todo ello de serie.
Pero lo que sí que le pido al señor Lee es que, esta vez, ponga al cuidado del pato a alguien que tenga un nombre y un apellido, un padre, una madre y amigos, sus gustos, sus fobias, éxitos y fracasos y al que, de vez en cuando, le piquen los mosquitos. Porque, créame, señor Lee, ese pato necesita personas, no corporaciones…
Y a ese pato le conozco bien y le tengo un cierto cariño.
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* A pesar que que trabajamos con MD desde el año 1991, sólo coincidí con Paolo Trento en una ocasión, para mantener una charla sobre su marca y nuestro mercado… Fue un encuentro interesante. Me regaló esta cartera.
50 Bolsos que han cambiado el mundo
6 julio 2011Es más que posible que el lector de esta bitácora opine que el mundo lo cambiaron Aristóteles, Newton, Einstein y Heisenberg; otros creerán que fueron Napoleón, Wilhelm II , McArthur y George W. Bush (junto a sus aliados Blair y Aznar AKA Ansar) y es posible también que, aquellos más idealistas, le atribuyan el mérito de cambiar el mundo a Timothy Leary, Alan Watts y Malcom X.
Pero no.
Según afirma el Design Museum de Conran, en Londres, en el recién adquirido libro Fifty Bags that changed the world —para nuestra famosa mejor colección de libros de Bolsos del mundo—, el mundo lo han cambiado cincuenta Bolsos.
Por la parte que me toca, comparto la opinión aunque pueda discrepar en la selección de los Bolsos elegidos para tan elevada misión.
Ese desconocido museo sitúa entre los cincuenta afortunados a algunos Bolsos míticos como el Chanel 2.55, el Kelly y el Birkin Bag de Hermès, o un capazo de paja que lució la actriz con su hija Charlotte Gainsbourg (homónima de la mía) en brazos, el fantástico Metal shoulder bag, de 1969 de Paco Rabanne, la Sports Bag de Adidas, además de otros Bolsos de Mulberry, Fendi, Moschino o Vuitton.
Y a otros no tan míticos (y no por ellos menos trascendentes) como el Multistem classic shoulder Bag de Orla Kiely que aparece en la portada del libro o un satchel de Bill Amberg.
Y sí. Si estos Bolsos no hubiesen existido y la mariposa no hubiese aleteado, el mundo sería distinto. Y usted no estaría leyendo esta entrada en mi blog, porque ni este blog, ni usted ni yo mismo existiríamos.


