Boutique Pierre Cardin
18 marzo 2009Rafa Castañer —entrañable amigo y compañero de fatigas—, de espardilles Castañer, me sugiere escribir un post sobre la boutique de Pierre Cardin en el 59 de la rue du Faubourg Saint-Honoré.
Esa boutique que tanto nos intriga a Castañer, a Parella y a mí mismo —por citar sólo a unos pocos— pero sobre la que tengo poco que decir.
Es obvio que el controvertido diseñador y arquitecto italiano ha conservado mucho más que el espíritu durante las cuarenta primaveras que separan alejan el vídeo de las imágenes que les brindo a continuación.
Una misteriosa y turbadora decadencia que luciría mucho mejor con unos cristales bien limpios.
Lujo y saldos
14 enero 2008Al pan, pan.
Todos querríamos tener una marca. Una buena marca.
Y no solo con fines lucrativos, que también. En el mundo de la Moda, como en tantos otros, el ego cuenta.
Pero sobran saldos y falta poderío.
Dense una vuelta por los villages de La Roca o Las Rozas y vean sus gentes, su aspecto y su glamour. Y no, eso no es el lujo.
Loewes a 100, Acostas a 199,90 y Burberrys al 50%… Tampoco eso es el lujo.
Una marca de lujo elimina sus saldos. Desaparecen así, sin más.
Ni pisos, ni showrooms, ni outlets, ni hostias. Quizás, a lo sumo, unas rebajas de quince días en el propio establecimiento.
Lujo es un Kelly de cocodrilo.
Lo repito, si alguien sabe de algún outlet donde comprarlo a 299,99, por favor, mailto. Cagandoleches.
Mientras seguiré recelando de esas marcas de tres al cuarto que presumen de nosequé y colocan sus saldos en los mismos sitios y a los vecinos de aquellos que deberían consolidarlas como marca de lujo. Patético.
L’illa
1 diciembre 2007Es tiempo de efemérides.
Hoy L’illa Diagonal cumple 14 años.

Hablar de uno mismo y de la propia historia es aburrido. Pero hoy toca hacerlo.
Al grano, pues.
En diciembre del 93, a unos tíos cargados de pasta, se les ocurre inaugurar un centro comercial en las ‘afueras’ de Barcelona. 30.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable eran impensables en aquella Barcelona postolímpica de monumental resaca. Es L’illa Diagonal.
Mi jefe en Apple España por aquellos entonces, un gilipollas como todos los jefes, me auguró un gran fracaso. A él le despidieron unos meses más tarde. A mí, no hizo falta, una mano delante y otra detrás: dejé caer el destornillador y me fui a L’illa. Ciao!
Pocos apostaron por L’illa: los botiguers de Barcelona iban grassos y tenían las posaderas bien aposentadas en sus libretas de ahorro. Las firmas internacionales tenían otros quehaceres que la expansión en una península al sur de los Pirineos donde los aborígenes iban en taparrabos y estaban todo el santo día durmiendo la siesta.
El edificio de Moneo y Solá Morales ganó, por aclamación popular, el título de edificio más feo de Barcelona. El que sí es uno de los más feos de la ciudad, el Caja Madrid de enfrente, ganaba por goleada.
La ocupación del centro el día de la inauguración fue del 60%. Las oficinas, estaban casi a cero.
El panorama era desolador.
Hoy pocos nos acordamos y algunos reniegan.
Nosotros entramos, de nuevo con una mano delante y otra detrás.
Ah! Pero los designios del consumidor son inescrutables!
Ni estudios de mercado ni hostias: olfato y pagar para ver.
–Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Has estado en ‘La illa’?
Ya saben, ‘La illa’, sin apóstrofe. Rubias, montones rubias.
Luego vinieron los trotskistas del fnac.
Y el merecido Premio FAD de arquitectura de 1994.
El Rotary Club y el reloj de Mariscal.
Ahora lo típico, 100% de ocupación y lo tomas o lo dejas, 200 euros metro cuadrado/mes. Hay que joderse. Es el mejor centro de Barcelona.
Durante estos últimos catorce años L’illa siempre ha estado en el centro de nuestras vidas.
Un montón de gente nos ha apoyado, ha colaborado y se ha implicado.
Otros siguen haciéndolo cada día, particularmente A., alma mater del proyecto, socia, compañera y madre de mis supuestos hijos F. y C. Y Calín compañera modélica y trabajadora excepcional que precisamente el sábado cumplió diez años en Toscana.
A todos ellos, gracias.
Paradoja. L’illa que obtuvo éxito gracias al tamaño descomunal de 30.000 metros que tenía en el 93, hoy en el 2007 triunfa por su dimensión pequeña de apenas 30.000 metros, que lo hace más humano, más accesible y más acogedor que sus competidores de 180.000.
–Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Se siguen saludando las vecinas de aquí, de allí y de más allá.
Mis tiendas favoritas. Oscar Parella
31 mayo 2007Una de mis tiendas favoritas es Oscar Parella, en Girona.
Óscar Parella es un tipo que, además de ser el padrino de mi hijo F., cree ciegamente en la Moda. Y además entiende de ella.

Entre las marcas que vende (Prada, Gucci, Dior entre otras) destaco Marni por su look neohippie burgués, que suscita aquellas viejas imágenes de la gauche divine de la Barcelona de los 70.
Visiten su tienda de Girona, el patio que da al río y tómense un cóctel en su bar. Luego comenten.









